Nadarín

De reponerse de una mala experiencia, de no dejarse achantar y retomar tu vida allí donde la dejaste. Continuar y comenzar a disfrutar, de nuevo, de la vida con el firme propósito de no tenerle miedo (a la vida). De esto trata “Nadarín”, un mensaje válido para todas las edades, porque malas experiencias, desgraciadamente, se tienen a lo largo de toda la vida, como algo inherente a ella, pero no exclusiva. Y si te dejas llevar por el miedo, es posible que te pierdas todo aquello que hace que valga la pena, que la hace preciosa.

Leo Lionni, escribió e ilustró “Swimmy” en 1963, ya un clásico de la literatura infantil. Con esas ilustraciones tan propias de este autor: estampados y manchas de acuarelas ténues que contrastan con el personaje, un pez negro, diferente a todos los del banco en el que vive.

La editorial Kalandraka fue la responsable de su traducción a todas las lenguas de la península en 2007 así que podréis elegir en qué lengua disfrutarlo.

¡Hasta la semana que viene!

La gran pregunta

El modo que tiene Erlbruch de simplificar la pregunta, de dulcificar y hacer tierna la duda que todo ser humano tenemos en algún momento de nuestra vida: ¿para qué estamos aquí?

Parece que un niño acaba hacerse por primera vez esa gran pregunta que, sin embargo, no aparece en todo el texto y, todos y todo lo que tiene a su alrededor, le dan su propia respuesta. Cada uno la razona en función del significado de su propia vida: el piloto le dice que está aquí para dar besos a las nubes, el hornero que para madrugar, el jardinero para aprender a esperar, la piedra para estar aquí… hasta llegar a la madre que le responde que está aquí para que ella pueda quererlo…

Dulce, tierno, sencillo… Wolf Erlbruch en estado puro. Con unas magníficas y características ilustraciones que apoyan a la perfección el texto. Ese dibujo de la muerte que le explica al niño que está aquí para amar la vida. Una muerte que volverá a aparecer en “El pato y la muerte” años después. Una muerte curiosa, dulce, amante de la vida… es mi personaje favorito de Erlbruch. En fin, muy recomendable, como siempre.

“La grande question”, lo escribió, como ya he dicho, Wolf Erlbruch y fue premiado en la Feria del Libro Infantil de Bolonia de 2004. Un año después se publicó y, aquí en España, corrió a cargo de la editorial Kókinos.

¡Hasta la semana que viene!

Ratoncita y el Muro Rojo

Comienza este libro con una ratona que vive a un lado del Muro Rojo junto a otros animales a los que les va preguntando por qué está ahí ese muro y qué hay al otro lado. Cada uno de sus compañeros encontrará alguna excusa (de esas que se enquistan en las sociedades) para explicar las bondades de tener un muro que te proteja y de lo inncesario de preguntarte el por qué de todas las cosas.

Hasta que un día llega una paloma al recinto de los animales e invita a Ratoncita a que suba a sus lomos para darle una vuelta más allá del Muro. Y, lo que podría ser un final excesivamente trabajado por el diálogo entre los dos animales, sin ninguna opción a la imaginación o a la interpretación, deviene en algo más original cuando, a la vuelta, Ratoncita, que ya ha visto el mundo exterior, se da cuenta de que el muro nunca ha existido: era una barrera invisible pero efectiva que ha estado en la mente de los animales como un miedo que bloqueaba sus existencias y, por tanto, su libertad… Buena reflexión para unas mentes que se están formando, ¿no?

“Little Mouse and the Red Wall”, lo escribió e ilustró Britta Teckentrup y, en 2018, las editoriales NubeOcho y Pepa Montano Editora, lo publicaron conjuntamente en castellano.

¡Hasta la semana que viene!

Jane Goodall. Un historia inspiradora.

Con la intención de transmitir a los niños la idea de constancia, esfuerzo y tesón para conseguir aquello que pretendes, la autora de este libro, nos habla de la asombrosa figura de Jane Goodall como ejemplo de una persona que no cejó hasta conseguir acercarse, entender, proteger y vivir con los chimpacés, que era lo que ella siempre había soñado.

Es en un campamento de verano donde se plantea esta cuestión entre los niños y será el monitor el que, contando la historia de esta conocida etóloga, logrará convencerles de que cualquier sueño que tengan pueden hacerlo realidad si creen firmemente en él.

Inspirada por la figura de Jane Goodall y con el deseo de colaborar con el instituto que esta fundó, Sabrina Kraus, escribió este libro para niños que ilustró Felipe Jiménez Rozo. En octubre de 2016, lo publicó por primera vez a través de Boqoo.

¡Hasta la semana que viene!

¿Dónde perdió Luna la risa?

La primera vez que lo leí, me quedé impactada porque era la primera vez que encontraba este tema en un libro dirigido a los niños. Un niña triste, que no ríe por nada… pero es su hermano el que se preocupa, no entiende porque su hermana no tiene la sonrisa en la cara, y parte a buscar la risa de Luna porque quiere encontrarla.

Un tema tan serio tratado con ternura y a través del hemano para explicar a los niños que ellos también pueden estar tristes. Y pocas cosas hay más duras que ver a un niño triste, que no ríe por nada… pero, ocurre, y tienen que entenderlo como parte de la vida, pero también hay que ayudarles a salir de la tristeza…

En fin, “¿Onde perdeu Lúa a risa?” lo escribió en gallego Miriam Sánchez Moreiras y lo ilustró Federico Fernández Alonso en 2001. Ese mismo año, lo tradujo al castellano la misma Miriam y Kalandraka Editora se encargó de publicarlo.

¡Hasta la semana que viene!

Un secreto del bosque

Este fue el primer álbum ilustrado que leí sobre diversidad. La primera vez que leía un cuento para niños en el que se trataba de explicar la diversidad (del tipo que sea) en la pareja y su principal poblema: la opinión de los demás.

Ardilla conoce un día en el bosque a Pájaro Carpintero y se enamora de él al instante. Comienza a tener sentimientos extraños e intentando hacerles frente o, al menos, entenderlos, habla con todos sus amigos, los cuales, indignados ante semejante amor, no pueden más que alertarle sobre todos los inconvenientes que pueda tener. Ardilla se asusta y corre a esconderse pero entonces se encuentra con Pájaro Carpintero y, finalmente, le declara su amor. El tierno final del cuento en el que los dos animales construyen su nido en la encina es lo mejor del libro. Nada les importa, ya no tienen secretos que ocultar porque ya todo el mundo los conocen y, lo que es mejor, el bosque deberá asumirlo y respetarlo porque ellos van a seguir juntos el resto de sus vidas.

Los hay más diveridos e igualmente instructivos y necesarios, pero éste me llamó la atención por la ternura y la preocupación que refleja en la ardilla que no sabe cómo lidiar con sus sentimientos: real como la vida misma. “Un secreto del bosque”, lo escribió Javier Sobrino y lo ilustró Elena Odriozola en 2008 para la editorial OQO.

¡Hasta la semana que viene!

Los tejemanejes de la abuela

Diferente a lo álbumes que tratan el tema de la muerte, éste se acerca al punto de vista del que se queda. La tristeza de la persona que sobrevive a la pareja con la que ha compartido toda su vida. El desconcierto inicial y el volver a aprender a vivir pero esta vez sin su compañero.

Rosalía ha vivido así, compartiendo todo con un hombre que, de pronto, falta en su vida, hundiéndola en una melancolía de la que ni siquiera su familia la puede sacar. El nacimiento de su última nieta le proporciona la excusa para sacar las agujas y la lana y comenzar a tejer de nuevo, algo que había hecho ya hacía mucho tiempo. Después de acabar una rebeca a la recién nacida, decide seguir con este entretenimiento hasta que, finalmente, cubre su propia casa con esa lana que anda tejiendo. Incluso, los vecinos comienzan a ayudar a la anciana en la loca idea de llegar a envolver el mismo mundo en el que viven. Finalmente, y después de haber aprendido a vivir de nuevo, decide tejer el que será su último jersey, y será para el abuelo, para su compañero.

Un inicio y un final triste y muy real, pero que flanquean una historia divertida y absurda, más infantil y más digerible por la mente de un niño que se encuentre ante el dolor por la muerte de sus seres queridos. “Los tejemanejes de la abuela”, o “La iaia embolica la troca” en catalán, lo escribió Xavi Simó e ilustró Roger Simó para la editorial Andana en 2018.

¡Hasta la próxima semana!

Bonitas

Uno más para demostrar que las mujeres no tenemos por qué ser delicadas, frágiles y estáticas. Unas niñas que juegan, se ensucian, imaginan, investigan… viven, al fin, y dan un vuelco al significado de bonitas como epípeto de la mujer. Cambian esa vida sumamente aburrida y cursi que desde pequeñas se nos enseña a llevar por esa otra más divertida y que, sin duda, tienen opción de elegir. Las ilustraciones, son las que dan ese doble sentido al texto, el cual se va mostrando como si fuera una transcripción de aquellos libros del siglo pasado en los que se nos enseñaba a ser unas perfectas señoritas. Texto e ilustraciones van cogidas de la mano en un trabajo sincronizado a la perfección.

Un libro dedicado especialmente a las niñas pero que los niños debieran leer para entender que sus compañeras son eso: compañeras en juegos, risas y de más. Y, a lo mejor, podríamos hacer la lectura contraria en la que los niños se sientan libres de elegir una vida más tranquila, más estética; que tengan libertad de elegir no jugar a determinados deportes de masas (con el máximo sentido peyorativo de esta expresión) y entiendan que pueden no tener que pelear ni comportarse irracionalmente para demostrar que son hombres. Pero para esto hace falta, quizás, otro libro más directo… Y ahí va otra de mis peticiones a escritores y editoriales…

“Beautiful”, lo escribió Stacy McAnulty y lo ilustró Joanne Lew-Vriethoff en 2016 y, el año pasado, la editorial Astronave, lo publicó en castellano.

¡Hasta la semana que viene!

Fred, el amigo imaginario.

Y, lo diferente de este álbum respecto al de la semana pasada y que, por eso, resulta tan original y divertido, es que, en este caso, el tema es abordado desde el punto de vista del imaginado.

Un amigo imaginario que vive flotando en el cielo a la espera de que alguien lo necesite para convertirse en un amigo fiel e incondicional del niño, hasta entonces, solitario. Pero, claro, éste, antes o después conocerá a alguien real que hará que Fred (así se llama el amigo imaginario) conmience a desvanecerse hasta desaparecer.

Y esto es así hasta que, un día, es el niño Sam quien hace que Fred se materialice. Y resulta que ambos se convierten en amigos inseparables, fieles e incondicionales el uno para el otro, de tal modo que Fred teme desvanecerse esta vez. Por eso, cuando Sam conoce a Sammi, Fred piensa que es el final, pero, lo que no sabe es que, la niña, también tiene una amiga imaginaria que se unirá para conformar un cuarteto. ¡Genial!

Niños que leen, que escuchan y tocan música, que les gusta el teatro… esa clase de niños que, desgraciadamente y en más ocasiones de las que nos imaginamos, son rechazados por el resto precisamente por esto, por sus intereses… pero, aquí, montan un cuarteto, un cuarteto de dos niños que tienen la suerte de encontrarse con sus, hasta entonces necesarios, amigos imaginarios…

Las ilustraciones son sencillos dibujos en blanco y negro que muestran una gran expresividad entre los que destacan las figuras punteadas de los niños imaginarios, los únicos toques de color en el álbum.

“Imaginary Fred”, lo escribió Eoin Colfer y lo ilustró OliverJeffers en 2015. En 2016, Andana Editorial lo publicó en nuestras dos lenguas. ¡Hasta la semana que viene!

¡Sígueme! (una historia de amor que no tiene nada de raro)

De este álbum yo creo que me gusta todo. Para empezar el mensaje: cualquier forma de amor, como tal, debe ser respetada y aceptada.

Un elefante gordo del que, en algún momento, un mono se ríe: éste es el segundo aspecto que me gusta. El personaje grotesco que, sin embargo, obvia las burlas en pos de su amor por una hormiga con cintura de avispa.

Unas ilustraciones que acompañan al texto de maravilla, lo describen y aportan su propia historia: el que se ríe del elefante es un mono y, así, ridiculiza a los que se ríen de los demás. Originales, diferentes… ¡Bien!, pero continúo…

Todo esto, que ayuda a formar personas en el respeto a la diversidad, queda refrescado por un texto absurdo (onírico, como me gustan a mí) en el que un elefante gris con lunares morados sigue, por diferentes escenarios, a una hormiga con cintura de avisapa que acarrea un letrero en el que se puede leer, “¡Sígueme!”. Con frases que se repiten aportando un ritmo divertido, de tal modo que el mensaje pasa desapercibido pero, sin duda alguna, cala, y de la manera más natural, sin moralejas, sin pretensiones…

En fin, una delicia de álbum. “¡Sígueme! (una historia de amor que no tiene nada de raro)”, lo escribió José Campanari e ilustró Roger Olmos para que en 2007 lo publicara OQO Editora.

¡Hasta la semana que viene!