¡Mi maestra es un monstruo! (No es cierto)

Aquí estamos, con un sentimiento que todos alguna vez hemos tenido. Una persona que conocemos en un ambiente en el que ella tiene autoridad sobre nosotros y la vemos como un monstruo. Pero, si somos capaces de obviar los prejuicios, de tratar de conocer a esa persona, podemos empezar a verla de manera diferente e incluso que nuestra percepción subjetiva de ella cambie, que mejore. O no, no vamos a ser cándidos, que otras veces nos confirma lo poco equivocados que estábamos. Pero, en fin, nunca está de más poner a prueba los prejuicios que tenemos sobre la gente que acabamos de conocer.

Y esto es lo que le ocurre a Bobby con su profesora la señora Kirby. Los gritos de la maestra en el colegio hacen que el niño la vea como un monstruo. Pero un sábado se la encuentra en el parque y  una situación que al principio resulta extraña para los dos, poco a poco va cambiando a medida que se van conociendo. La imagen de la profesora que, al principio, aparece dibujada como un monstruo verde con dientes afilados y garras, poco a poco, va suavizando sus rasgos hasta convertirse en una mujer agradable… que sigue gritando en clase, sí, pero Bobby ya la ve con otros ojos.

Me pareció divertido leer esta historia la primera vez porque, ¿quién no ha tenido esta sensación con algún profesor en su infancia?. “A los maestros incomprendidos y a sus alumnos incomprendidos” reza en la dedicatoria. ¡Genial!

“My Teacher is a Monster! (No, I am not)” lo escribió e ilustró Peter Brown en 2014. Dos años después lo tradujo al castellano la Editorial Océano Travesía y, en 2017, lo hizo al valenciano Andana Editorial. En Bétera, en su biblioteca municipal, podéis encontrarlo así que lo tenéis fácil.

Bueno, pues, hasta la semana que viene.

Inventando números.

De vez en cuando caen en mis manos relatos absurdos en forma de álbumes ilustrados que invitan a una lectura rápida y alegre. Porque, generalmente, son así, relatos alegres, sin mucho sentido, con ritmo, locos… que encantan a los niños.

Y éste es el caso del álbum que traigo hoy, “Inventando números”, de Gianni Rodari. Es uno de los cuentos incluidos en el libro “Cuentos por teléfono” en el que un hombre, por razones de trabajo, tiene que estar fuera de casa seis días a la semana y todas las noches llama a su hija por teléfono para contarle un cuento antes de irse a la cama.  Y ésta es una de las llamadas que le hace. Padre e hija juegan por teléfono a inventar números y, en medio de la locura, alguna frase razonable, que nos hace poner los pies en tierra y que queda.

Kalandraka es la editorial responsable de esta belleza de edición donde las ilustraciones corren a cargo de Alessandro Sanna. Y da gusto como artista y escritor se funden, pese a la diferencia en el tiempo, para crear una unidad. Los dibujos proporcionan el dinamismo que requiere la lectura además de ser altamente originales. Con números creados a partir de pinceladas de color va componiendo las imágenes que, a veces, rompe con un fragmento de alguna fotografía.

“A inventare i numeri” lo escribió Gianni Rodari en 1962 y la editoral Kalandraka acaba de reeditarlo, ahora, en 2018, en castellano, catalán, euskera y gallego. Pero merecería la pena leerlo en italiano para disfrutar de la rima, así que, por eso, os dejo este enlace a una lectura del libro en su idioma original. Que lo disfrutéis y hasta la semana que viene.

La caricia de la mariposa

Hoy os traigo un libro muy especial por varios motivos pero, el principal, es que mi padre murió hace dos semanas. Bueno, en realidad, en estos momentos, mientras escribo, hace pocos días que ya no está, pero, como suelo programar las publicaciones en este blog, decidí, por cuestiones personales, también hacerlo con esta entrada. Simplemente, hoy tengo la necesidad de escribir pero vosotros lo leeréis el día 12 de enero: hoy. Curioso juego con el tiempo y las palabras…

Y, bueno, uno de los muchos sentimientos que he podido sufrir estos días ha sido el intentar canalizar los de mis hijos de la manera que mejor he podido en medio de todo el dolor. Hace mucho tiempo leí “La Caricia de la mariposa”, de Christian Voltz, de quien ya os he hablado en otras ocasiones. Me pareció un libro hermoso, dulce, con la estética típica de este autor y aunque, en aquel momento, la muerte estaba todavía lejos de mi familia, no pude evitar comprarlo: tanta belleza y el miedo a que dejara de editarse fue lo que me decidió a llevarlo a casa, junto al resto de cuentos, a la espera de que me fuera útil. Porque, un libro así, solo se puede percibir, sentir, apreciar, entender en estos momentos y solo en estos.

Un abuelo comparte su afición por la huerta con su nieto quien, en un momento determinado, le pregunta dónde está su abuela. El abuelo, le explica que hay quien piensa que está bajo tierra, que otros dicen que está entre las nubes… pero, él sabe que no está lejos, que sigue en el jardín, ayudándole o, simplemente, estado junto a él.

La figura de la abuela es un dibujo de color azul que la convierte en invisible al lado de las composiciones tan originales y características del resto de los personajes, y aparece en todo momento junto a una mariposa de la cual solo parece darse cuenta de su presencia el niño.

Nunca había estado tan cerca de unos niños ante la pérdida de su primer ser querido como, lógicamente, lo he estado estos días de mis hijos. He podido apreciar, como los niños no perciben la muerte de igual manera a todas las edades. Yo creo que (sin poder generalizar) a los 5 o 6 años, que es la edad a la que va dirigida este cuento, el sentimiento de tristeza es mucho más liviano y, además, es intermitente. Hay súbitos momentos en que son conscientes de la pérdida, como si algo les obligase por unos instantes a tomar contacto con la realidad. Momentos efímeros o, al menos, menos duraderos que a edades posteriores. Pero sufren y, al igual que el resto, se preguntan por qué ha ocurrido y dónde está la persona querida.

En mi familia siempre hemos tenido la sensación de que nuestros muertos no andaban muy lejos. Mi madre es la que (con su infinita fortaleza) siempre se ha encargado de transmitirnos esa tranquilidad, ese recuerdo del ser querido que lo hace presente en todo momento, reconfortando el sentimiento de añoranza. Por eso, cuando este libro cayó en mis manos, me emocionó y, el otro día, lo rescaté de la estantería y se lo leí a mi hija de 6 años para que no fuera tanto su dolor en esos momentos de realidad.

“La caresse du papillon” lo escribió, como he dicho antes, el artista Christian Voltz, en 2005 y lo publicó, en castellano, Kalandraka Ediciones en 2008.

Soy consciente de lo personal que puede resultar esta entrada pero, a veces, para los adultos, escribir resulta catártico y, esta vez, me lo he permitido. Sirva, además, como homenaje a un hombre honesto, bondadoso, familiar… a mi padre…

Hasta la semana que viene…

Les tres Reines d’Orient

Hoy es noche de Reyes y por eso os traigo este cuento: “Les tres Reines d’Orient” de Teresa Duran. Un libro con no muchas pretensiones pero entretenido y más para los niños. Una explicación fantástica (cómo no) de cómo los Reyes Magos se dedicaron a repartir regalos a todos los niños en la noche del 5 al 6 de enero. Bueno, no demasiado original pero, lo dicho, resulta atractivo para los niños y más si lo leen o se lo leemos en estas fechas.

Los Reyes Magos de Oriente no pueden tener descendencia y esto no les hace muy felices. Un día, siguiendo la estrella de Belén, llegan a adorar a un niño recién nacido y lo hacen con mirra, incienso y oro. Cuando lo cuentan a las reinas consortes, éstas les reprenden y les hacen ver que los niños, más que estos regalos, aprecian más ropa que les mantengan calientes o juguetes con los que poder jugar. Ante este error cometido y con la intención de repararlo, los tres hombres firman el compromiso de hacer regalos a todos los niños una vez al año en la noche del 5 de enero.

“Les tres Reines d’Orient”  lo podéis encontrar en catalán o en castellano publicado por la editorial La Galera (2012) con unas ilustraciones a cargo de Lluís Farré. En Bétera, también podéis encontrarlo en nuestra biblioteca municipal.

Bueno, pues, ¡feliz noche de Reyes y hasta la semana que viene!

Si un día juntásemos todas las camas del mundo.

El pasado domingo, 10, fue el Día de los Derechos Humanos, y se me ocurrió traeros hoy esta maravilla de libro, esta reflexión tierna y dura a la vez: “Si un día juntásemos todas las camas del mundo”. Diferentes camas, diferentes personas, diferentes vidas… diferencias que reflejan injusticias o situaciones adversas. Un contacto dulce de la realidad con el niño, quien podrá entender un poco más este mundo. Las ilustraciones de Marta Lanzón son también dulces con un gusto onírico y acompañan perfectamente a las palabras que, sin embargo, al final, nos dan un toque, un toque de esperanza, un toque para que cambiemos este mundo:

“… lo mejor de juntar todas las camas del mundo sería que por lo menos esa noche toda la gente del mundo podría dormir sobre una cama, dormir y descansar, descansar y soñar, soñar con qué pasaría si un día juntásemos todas las cacerolas del mundo.”

Y, cuán importante sería que los niños entendieran esto, que romper con esta situación, cambiar esta cosmovisión es posible, que está en nuestras manos, y también en las suyas. Y, así, hacer que no quede todo en “declaraciones” sino en hechos…

Félix Albo formó parte del grupo Albo durante diez años junto con Toni Mira y mi admirado Pablo Albo. Pero fue ya trabajando solo, en 2010, cuando publicó este libro a través de la editorial Palabras del Candil, una editorial dedicada a la narración oral. Una editorial muy curiosa, ¡echadle un vistazo!

Bien, pues, hasta la semana que viene.

 

Bienvenido a la familia

No soy muy aficionada a los libros tipo enciclopedia para niños. Muchos de ellos pecan de tener una cantidad excesiva de textos e imágenes difícil de seguir por un niño. Además, los temas son recurrentes sin aportar mayor originalidad a lo que los niños van aprendiendo.

Por eso, la primera vez que encontré “Bienvenido a la familia” lo empecé a hojear no sin cierto recelo: una enciclopedia y que trataba el tema de la familia… Una inquietud, más morbosa que otra cosa, me hizo comenzar a leer los textos: ¿qué tipo de familia describiría?… Y cuál fue mi sorpresa al descubrir a estas dos autoras escribiendo sobre diferentes tipos de familias. Niños adoptados, familias de acogida, niños nacidos por FIV, parejas homosexuales, gestación subrogada, familias reconstituidas… sí, yo creo que todos los tipos de familias aparecían en este libro, todos explicados con gran naturalidad, con respeto, con unas ilustraciones magníficas que hacía atractivo seguir pasando las páginas y leer cada uno de sus rincones.

Por fin un libro sobre la familia, actual y respetuoso… lo primero que pensé es que este libro debería leerlo agún adulto… pero, bueno, empecé por comprarlo y llevarlo a casa… Un libro que os recomiendo para abrir mentes y enseñar en el respeto. Sí, decididamente, un libro magnífico.

Mary Hoffman, escribió “Welcome to the family” en 2014, junto a Ros Asquith, quien le puso las ilustraciones. Un trabajo codo con codo que tradujo y publicó ese mismo año Editorial Juventud. Y tienen más: “El gran libro del cuerpo”, “El gran libro de la ecología”… pero ya os hablaré otro día de ellos…

Vale, pues, ¡hasta la semana que viene!

El ogro, el lobo, la niña y el pastel.

Un pequeño libro sin más pretensiones pero que resulta divertido para los niños, “El ogro, el lobo, la niña y el pastel”, está basado en el popular y antiguo juego de lógica del lobo, la cabra y la col. En este acertijo, un hombre intenta cruzar un río en una barca donde solo caben él y uno de los tres: el lobo, la cabra o la col. Si el lobo se queda con la cabra se la come, al igual que si se queda ésta con la col. ¿Cómo consigue cruzar el hombre y su mercancía al otro lado del río?

En “El ogro, el lobo, la niña y el pastel”, Philippe Corentin, nos plantea este mismo problema pero cambiando los personajes y dándole un final divertido y nada esperado. En el cuento, es un ogro el que intenta cruzar el río en la barca y, poco a poco, va desesperándose al ver que no hay manera de dejar sus presas al otro lado sin que se coman entre ellas.

Las ilustraciones, sin ser muy originales, sin embargo cumplen su función dentro del cuento y ayudan a crear ese ambiente divertido que lo caracteriza. Alguna páginas recortadas se superponen a las que quedan enteras modificando el paisaje que aparece de fondo.

“El ogro, el lobo, la niña y el pastel”  es de 1995 y fue publicado por la Editorial Corimbo en castellano en su colección “Biblioteca del Ratoncito Pérez” en 2008.

Y, bueno, aunque pequeño y corto, resulta divertido como sátira del problema original, así que, si tenéis ocasión, leédselo. ¡Hasta la semana que viene!

Frederick

“Frederick” (1963), o lo que voy a llamar “Desmontando un clásico I”. Y es que, no sé a vosotros, pero a mí me fastidian y me han fastidiado mucho a lo largo de mi vida los cuentos clásicos como “Caperucita Roja”, “Los tres cerditos” o, el caso que me ocupa hoy, “La cigarra y la hormiga”.

Una fábula atribuída a Esopo y recreada por Jean de La Fontaine y Félix María Samaniego. En ella (ya la conocemos todos) una cigarra, con la llegada del invierno, le pide alimento a una hormiga, quien se lo niega:

(…)
¿Qué hacías durante el verano?
le preguntó a la pedigüeña.
-Día y noche a quien me encontraba,
le cantaba, no te disgustes.
-¿Le cantabas? Me alegro.
¡Pues bien, baila ahora!

Y, sí, tenemos todos en mente a esa cigarra que todos dibujan con un violín y que dedica su vida a cantar y tocar para los demás. Así que, la música, la poesía, las artes son propias de los holgazanes…

Y lo sorprendente y preocupante es que estos cuentos se siguen leyendo a los niños hoy en día como ejemplo moralizante. Lo que no nos cuentan estos cuentos es lo triste, lo aburrida y monótona que resultaría la vida sin el arte, sin la música…

Leo Lionni rompe con todos aquellos prejuicios y nos explica, nos cuenta lo necesarias que son en el mundo estas personas que se dedican a crear. En “Frederick”, una familia de ratones aparece recogiendo y almacenando comida para el invierno y, en esta tarea, participan todos menos Frederick.

Frederick recoge rayos de sol, colores, palabras… y todo esto lo recoge bajo la incomprensión y los prejuicios del resto de los ratones. Cuando llega el invierno, poco a poco, van consumiendo todas las provisiones hasta quedarse sin nada qué comer ni nada con qué calentarse. Es entonces cuando Frederick, con todos los colores, palabras y rayos de sol recolectados, comienza a hablar consiguiendo que los ratones entren en calor y sientan bienestar y felicidad reconociendo, así, la importante labor de Frederick, el poeta.

Ya comenté en mi primera entrada de este blog lo que había significado este libro para mí y, ahora, ya entendéis por qué. Uno de esos cuentos que resulta rompedor y, de una manera inexplicable, esperanzador. Cómo no, a estos magníficos textos, los acompañan las características ilustraciones de Leo Lionni: sencillas pero hermosas.”Frederick” lo encontraréis publicado por la editorial “Kalandraka” (2006).

¡Hasta la semana que viene!

El pato y la muerte

Ya llevaba mucho tiempo queriendo escribir sobre literatura infantil. Y es que, no solo me gusta leer a mis hijos, es que disfruto enormemente cada vez que elijo un cuento para comprarme, o cada vez que tengo unos minutos para pasar por la biblioteca y descubrir, en la sección infantil, algún título nuevo. Y esto tenía que compartirlo…

Me propongo cada semana enseñaros una de estas joyas, y voy a empezar con “El pato y la muerte”, de Wolf Erlbruch. En algunas ocasiones, cuando he leído un cuento infantil, he sentido una ternura difícil de describir. Me pasó en su día cuando leí por primera vez “A qué sabe la luna”, o “Frederick”, del que en otra ocasión os hablaré. Con “El pato y la muerte”, ya hacía mucho tiempo que no tenía esta sensación y, al leerlo, supe que era el momento de empezar con el blog…

Las ilustraciones, aunque muy sencillas, no dejan de ser hermosas. La muerte aparece como un esqueleto amigable e, incluso, simpático que acompaña a un pato en sus últimos días de vida. Entre los dos se crea una amistad en la que el pato cuida de la muerte y le va enseñando el lugar donde ha vivido y añorará el día que desaparezca. La muerte, por su parte, se limita a descubrir ese mundo y a contestar aquellas preguntas que, lógicamente, el pato le va haciendo.

Erlbruch consigue tratar un tema tan delicado y, en tantas ocasiones, tabú, con una naturalidad y ternura que hace que los niños puedan leer un cuento relacionado con la muerte sin miedos y sin absurdas explicaciones a algo que todos desconocemos: la muerte “es”, independientemente de todo aquello que siempre hemos escuchado del cielo, el infierno y de más, y esta es la única certeza a la que debemos acercar a los niños. Sin miedos, sin confusiones e intentando hacer más pequeñito el sufrimiento que, inevitablemente, tendrán el día que se enfrenten a ella por primera vez.

Un cuento hermoso que recomiendo en su totalidad y que podéis encontrar publicado por la editorial Barbara Fiore Editora (2007). Mis paisanos, además, lo podéis encontrar en la biblioteca municipal de Bétera.

Y, en fin, aquí queda, pues, mi primera sugerencia pero, hay muchas más y, poco a poco, os las iré contando… Hasta la próxima semana.