Ser o no ser… una manzana

No sé si os acordáis de una viñeta de Mafalda, del genial Quino, en la que Miguelito… bueno, es mejor verla…

Y así de desbocada es la imaginación en un niño, bueno, y afortunadamente también en algunos adultos, si no de qué manera tendríamos estos maravillosos libros…

En fin, un niño encuentra una manzana en la mesa y, supongo yo que, algo cansado de la rutina del colegio, con la mirada fija en ella, da rienda suelta a su imaginación: ¿y si no fuera una manzana? ¿Y si solo tuviera su aspecto pero en realidad fuera…? Y comienza a divagar acerca de la identidad de la manzana…

Divertido y absurdo (como me gustan a mí). Con unas ilustraciones, sencillas pero muy atractivas, que van dibujando todo aquello que va imaginando el niño creando ese conjunto perfecto entre texto e imagen del que muchas veces he hablado.

Pues bien, “It Might Be an Apple”, lo escribió e ilustró Shinsuke Yoshitake en 2013 y este año, en 2019, la editorial Libros del Zorro Rojo lo ha publicado en castellano.

¡Hasta la semana que viene!

Ratoncita y el Muro Rojo

Comienza este libro con una ratona que vive a un lado del Muro Rojo junto a otros animales a los que les va preguntando por qué está ahí ese muro y qué hay al otro lado. Cada uno de sus compañeros encontrará alguna excusa (de esas que se enquistan en las sociedades) para explicar las bondades de tener un muro que te proteja y de lo inncesario de preguntarte el por qué de todas las cosas.

Hasta que un día llega una paloma al recinto de los animales e invita a Ratoncita a que suba a sus lomos para darle una vuelta más allá del Muro. Y, lo que podría ser un final excesivamente trabajado por el diálogo entre los dos animales, sin ninguna opción a la imaginación o a la interpretación, deviene en algo más original cuando, a la vuelta, Ratoncita, que ya ha visto el mundo exterior, se da cuenta de que el muro nunca ha existido: era una barrera invisible pero efectiva que ha estado en la mente de los animales como un miedo que bloqueaba sus existencias y, por tanto, su libertad… Buena reflexión para unas mentes que se están formando, ¿no?

“Little Mouse and the Red Wall”, lo escribió e ilustró Britta Teckentrup y, en 2018, las editoriales NubeOcho y Pepa Montano Editora, lo publicaron conjuntamente en castellano.

¡Hasta la semana que viene!

Sam y Leo cavan un hoyo

Esto me recuerda al poema de Kavafis: Ítaca. Algo así como que no importa si te enriqueciste al final o no; lo importante fue el comenzar el camino, fueron las aventuras que tuviste durante tu viaje… esta es tu verdadera riqueza. Y son muchos los libros infantiles que hacen referencia a este tema; un tema, por otro lado, instructivo, práctico en la vida, pero, sobre todo, bello.

Así que, sí, Sam y Leo comienzan a cavar un hoyo con la idea de dejarlo solo si encuentran algo espectacular. En las ilustraciones, vemos el túnel que van cavando, pero también todos los tesoros, los diamantes que se van dejando por el camino y que nunca verán y, por supuesto, no tendrán por las decisiones que van tomando. Así que siguen cavando, hasta que caen por un agujero que les devuelve al lugar donde comienza el cuento. Coincidiendo en que esto ha sido bastante asombroso, deciden dejar el agujero e irse a casa a tomar leche con galletas. ¡Magnífico!

Genial idea, cercana a lo onírico y absurdo gracias a ese final. Con unas ilustraciones sencillas, originales y todas ellas en tonos tierra, como el hoyo que cavan.

“Sam & Dave Dig a Hole”, lo escribió Mac Barnett y lo ilustró Jon Klassen en 2014. Ese mismo año lo publicó en castellano la Editorial Juventud.

¡Hasta la semana que viene!

Roni

Divertido, irónico, con unas ilustraciones muy atractivas y descriptivas, en todo momento, de lo que está pasando en el texto, así es el álbum que os traigo hoy: Roni.

Roni es un gato, pero también podría ser un perro, o un agapornis… todos los que tenemos o hemos tenido alguna vez una mascota en casa nos hemos hecho esta pregunta alguna vez: ¿por qué tengo que aguantar yo esto? Pero, al final, llegas a la conclusión de que, aún con todo lo que aguantas, merece la pena…

Pues sí, Roni es un gato que cada día de la semana, sin excepción, obsequia a su amo con alguna barrabasada que tiene que subsanar el pobre hombre quien, a medida que se acerca el domingo, va viendo desaparecer sus fuerzas y su paciencia. El último día, antes de que vuelva a arrancar la semana y comience de nuevo el círculo en el que está atrapado el narrador, le razona, le riñe y le dice que esto no puede continuar así… con ese monólogo inútil que todos hemos utilizado alguna vez con estos, nuestros animales que, si entienden algo, sin embargo, no tienen ningún propósito de enmienda…

En fin, con una rima y repetición de una misma frase en cada día de la semana, Txabi Arnal, consigue darle un ritmo al texto confiriéndole dinamismo y más diversión. Texto muy bien acompañado, como ya he dicho antes, por unas muy frescas ilustraciones a cargo de Julio Antonio Blasco. La Guarida Ediciones, fue la encargada de publicarlo en 2015 con esa dedicatoria en la primera página que aún lo hace más divertido, si cabe:

“Para Roni, por supuesto”

¡Hasta la semana que viene!

Jane Goodall. Un historia inspiradora.

Con la intención de transmitir a los niños la idea de constancia, esfuerzo y tesón para conseguir aquello que pretendes, la autora de este libro, nos habla de la asombrosa figura de Jane Goodall como ejemplo de una persona que no cejó hasta conseguir acercarse, entender, proteger y vivir con los chimpacés, que era lo que ella siempre había soñado.

Es en un campamento de verano donde se plantea esta cuestión entre los niños y será el monitor el que, contando la historia de esta conocida etóloga, logrará convencerles de que cualquier sueño que tengan pueden hacerlo realidad si creen firmemente en él.

Inspirada por la figura de Jane Goodall y con el deseo de colaborar con el instituto que esta fundó, Sabrina Kraus, escribió este libro para niños que ilustró Felipe Jiménez Rozo. En octubre de 2016, lo publicó por primera vez a través de Boqoo.

¡Hasta la semana que viene!

Al país de l’olivera

No sé cómo empezar a describir lo que he sentido al leer (¡por fin!) este álbum ilustrado, porque, entre otras cosas, no ha sido solo por leerlo, lo he sentido de forma completa como pocas veces puede ocurrir al leer un poema.

Y es que me planteo el problema de una posible traducción del texto (el poema está escrito en valenciano) pero acabo entendiéndolo como un imposible. Y, es aquí donde entra Aitana Carrasco. El poema nos habla del amor, amor de pareja, amor a la tierra… amor a la vida, pues. Y las ilustraciones de Aitana, van más allá de las palabras, ahondan y abren una ventana por la que puedes ver ese amor al detalle. Nos abre la puerta de una habitación haciéndonos cómplices del amor de esa pareja, que durante un tiempo han estado separados, sin pudor, sin escrúpulos, porque el amor es así, “salvatge”, como decía nuestro poeta Vicent Andrés Estellés .

Nos abre al paisaje valenciano como esa Serra Mariola con el Frare d’Agres al fondo que aparece en una de las páginas. Nos describe los caminos y rieras que nos recorren, con “baladres” (adelfas), “oliveras” (olivos), “figueres” (higueras), “tarongers plens de tarongina” (naranjos llenos de azahar)… y, claro, esto ya no se puede traducir… son imágenes que pasan desapercibidas si no has caminado por estas tierras, si no has olido un naranjo justo en esta época del año, que están llenos de flor…

Y, sí, tengo la suerte de haber nacido en una tierra donde se habla dos idiomas, donde la gente se expresa en catalán y en castellano y, cuando veo cosas así (y las he visto en los dos idiomas), me confirmo en la idea de que el bilingüismo solo puede enriquecer a las personas…

Haceos el ánimo y leedlo, aunque no sea en castellano: no es tan difícil, las dos lenguas son hermanas. Aquí en casa, por ejemplo, tenemos álbumes en gallego porque el autor lo ha escrito en su lengua materna y yo, haciendo un pequeño esfuerzo, lo entiendo y, si no lo hiciera, quizá me perdería algo de lo que me quiere contar, cuánto más si es un poema.

“Al país de l’olivera”, lo escribió Xavi Sarrià y es también una canción de su grupo, Obrint Pas, así que más abajo os dejo un enlace por si queréis oírla. Aitana Carrasco, como ya he dicho antes, se encargó de crear esos personajes tan parecidos a ellos mismos y de acercarnos un poco más al sentimiento de él. El año pasado, en 2018, Sembra Llibres, lo publicó para goce y disfrute de todos nostros. ¡Hasta la semana que viene!


El antiguo almacén de dientes del Ratón Pérez

Hace unos días visité el “Antiguo Almacén de dientes“, aquí, en València, dedicado a ese ser fantástico tan entrañable que es el Ratoncito Pérez. Yo disfruté, pero los niños a los que acompañaba, creo que soñaron. El grado de excitación con que entraron, las caras que ponían cuando por fin supieron para qué diablos quería Odón Pérez tanto diente y cómo contaban después su experiencia, me hizo pensar que era imprescindible escribir esta entrada porque, inicitivas así, siempre tendrán un hueco aquí, en “Ve lavándote los dientes” (¡vaya!, curiosa casualidad…).

Con poco espacio, pero han sabido aprovecharlo al milímetro para explicar cómo llegan los dientes al almacén, qué hacen con ellos, han respondido a la pregunta que todos alguna vez nos hemos hecho y, para acabar, en un recinto minúsculo, con títeres de lo más pequeños, hemos asistido a una representación donde, a través de unos ratones, se hablaba de diversidad en todos sus aspectos.

Y, como recuerdo-resumen de aquella mañana, encontré este álbum ilustrado en la tienda que tienen en la entrada, en el que nos cuentan, además, algún dato curioso de la antigua ciudad de València, como el de su trazado de acequias de época romana. Parece, todo, libro y actividad, creado en un círculo perfecto para sumar credibilidad a la historia. En fin, muy recomendable y muy original.

“El antiguo almacén de dientes del Ratoncito Pérez”, lo escribió Vicent Vila Berenguer y lo ilustró Aram Delhom Solaz y, en 2018, lo publicó Malian Editora.

¡Hasta la semana que viene!

El vecino lee un libro

Sea para celebrar el día del libro del pasado martes que os traigo hoy este genial álbum en el que un hombre, aislado en la paz de su apartamento, trata de leer un libro. Su vecina, una niña decididamente ruidosa, de manera involuntaria, le irá interrumpiendo la lectura una y otra vez. El hombre, trata de que cese en su ruído pero sin ningún éxito, hasta que al final encuentra la solución: le regala un libro a la niña que, inmediatamente, comienza a leer consiguiendo así el tan ansiado silencio. A partir de entonces, el entendimiento hace que compartan algo más que la lectura y salgan juntos de paseo por la ciudad porque no todo en esta vida son los libros, ¿no?

El texto resulta sencillo y muy rítmico y está acompañado de unas magníficas ilustraciones frescas y sumamente expresivas que, a veces, se combinan con detalles de imágenes reales, como la gorra tan característica del hombre o el taburete o la silla sobre los que se sientan ambos para leer.

Y es curioso como el problema se plantea a lo largo del libro como si lo estuviera contando el hastiado personaje pero, el título, nos dice todo lo contrario: es la niña la que nos da su punto de vista al describirnos a ese vecino tan raro y malhumorado que no le deja jugar en paz y en todo momento le exige silencio.

Pues, nada, magnífico y recomendable, “Buur man leest een boek”, lo escribió e ilustró Koen Van Biesen en 2012 y un año después, en castellano y en catalán, lo publicó la editorial Tramuntana.

¿Dónde perdió Luna la risa?

La primera vez que lo leí, me quedé impactada porque era la primera vez que encontraba este tema en un libro dirigido a los niños. Un niña triste, que no ríe por nada… pero es su hermano el que se preocupa, no entiende porque su hermana no tiene la sonrisa en la cara, y parte a buscar la risa de Luna porque quiere encontrarla.

Un tema tan serio tratado con ternura y a través del hemano para explicar a los niños que ellos también pueden estar tristes. Y pocas cosas hay más duras que ver a un niño triste, que no ríe por nada… pero, ocurre, y tienen que entenderlo como parte de la vida, pero también hay que ayudarles a salir de la tristeza…

En fin, “¿Onde perdeu Lúa a risa?” lo escribió en gallego Miriam Sánchez Moreiras y lo ilustró Federico Fernández Alonso en 2001. Ese mismo año, lo tradujo al castellano la misma Miriam y Kalandraka Editora se encargó de publicarlo.

¡Hasta la semana que viene!

Yo mataré monstruos por ti

Uno de los más tiernos para tratar el miedo en los niños. El miedo a la oscuridad, con los monstruos que se les aparecen noche tras noche. Miedos transferibles a la vida, al día a día y que el padre de Martina siempre le dice que cuanto más se crezca ella, más pequeños se harán los miedos pero que, en todo caso, siempre estará él para matar monstruos por ella.

Sin embargo, Martina, teme ese mundo paralelo que existe como un reflejo nuestro, lleno de monstruos. De hecho, cada uno de nosotros, piensa la niña, tiene su propio monstruo que en cualquier momento puede extender el brazo y agarrarnos como en nuestras peores pesadillas. Y el monstruo de Martina es Anitram, que tiene miedo a los humanos. De hecho, a los pies de su cama vive su humana, y la oye saltar y teme que un día extienda su brazo y la lleve a su mundo… Y su padre le dice lo mismo, que el miedo se hace pequeño si te enfrentas a él… y ella se tranquiliza… las dos niñas, la monstrua y la niña se relajan y dejan caer, sin darse cuenta, el brazo fuera de la cama… y las dos manos se encuentran, se conocen y se cogen cada noche a partir de entonces, porque las dos entienden que el conocerse ha sido la mejor manera de vencer su miedo…

Vencer el miedo conociéndolo y entendiéndolo. Sí, siempre tendrán a sus progenitores pero, lo cierto es que no es necesario matar a nadie, ¿no es así? ¡Magnífico!

“Yo mataré monstruos por ti” lo escribió el cantante y escritor, Santi Balmes con la ilustraciones de Lyona y su publicación corrió a cargo de la editorial Principal de los Libros en 2011.

¡Hasta la semana que viene!