Ferdinando el toro.

“No hay duda de que la exposición hizo las veces de feria navideña; la afluencia de gente crecía cada día, y se nos hacía especialmente duro rechazar a tantos niños berlineses que hasta allí se acercaban mendigando un libro. Una tarde, sentada a solas en la escalera de acceso, con El Toro Ferdinando de Munroe Leaf sobre mis rodillas, me rompí la cabeza pensando en cómo conseguir un libro que poner bajo la almohada de aquellos pequeños por Navidad. ¡Y Ferdinando me dio una idea!.

En Berlín salían los periódicos cada mañana, luego en algún lugar tenía que haber inmensos rollos de papel de prensa. Quizá pudiéramos imprimir El toro Ferdinando en ese mismo papel y luego plegarlo hasta componer un pequeño libro. Se cumpliría así el sueño de Navidad de muchos niños.

(…) De la imprenta de Tempelholf salieron 30.000 ejemplares en una sola noche.”

Jella Lepman (1964). Un puente de libros infantiles

Hoy he preferido comenzar con este extracto del libro que os traía hace dos semanas para presentaros este clásico de mención obligada en un blog de literatura infantil, más después del reciente estreno de la película a cargo de la productora Blue Sky Studios que, si queréis que os diga la verdad, todavía no he tenido ocasión de ver.

Lo justo es contextualizar esta historia para poder hacer una buena crítica de ella. Estamos hablando de 1936 cuando Leaf publica este cuento para niños ambientado en España y basado en una historia real (el toro Civilón). Y, qué duda cabe de que hay un sentido pacifista en todo esto que, de nuevo, enmarcado entre la Guerra Civil Española que acababa de estallar y la II Guerra Mundial a punto de hacerlo, parece que explique mejor su lectura. Y yo creo que por eso Lepman, años después, en la Navidad de 1946, escoge este cuento y no otro para repartir entre los niños berlineses: Ferdinando, el toro que no quería luchar ni embestir, el toro que solo quería oler las flores.

En todo caso, estoy segura de que resultaría rompedor en aquella época la lectura de este cuento entre los niños. Así que, aquí está, un cuento pacifista para hoy: Ferdinando el toro, que escribió en 1936 Munro Leaf, ilustró años más tarde Werner Klemke y que ha reeditado Lóguez Ediciones.

Y, bueno, os dejo un enlace al corto que estrenó Disney en 1938 y que es muy fiel al libro, aunque la visión de los españoles o de la ciudad de Madrid en aquella época sea algo discutible… Hasta la semana que viene.