Con los pies en los zapatos

En la época que descubrimos a Pablo Albo, nos entró un deseo mezclado con ansiedad de hacer acopio de todo lo que había escrito por miedo a que se dejara de publicar, que ya sabéis qué pasa con la literatura infantil, que es un visto y no visto. Así que dimos con un libro de lecturas para alumnos de 2º de primaria cuyo texto había escrito también él. Nos resultó un poco extraño comprarlo porque, entonces, nadie en casa tenía esa edad pero, bueno, así tranquilizábamos nuestro espíritu.

El hecho es que, cuando lo leímos, pensamos en lo afortunados que serían aquellos niños que tuvieran ese libro de lecturas en clase. Afortunados y privilegiados porque, sí, es un privilegio aprender a leer con un autor que transmite esa diversión, esa informalidad en la palabra escrita, perdiendo todo el arcaico respeto, jugando con el texto y las palabras de forma que convierte el aprendizaje en un juego.

En fin, que cada vez que hablo de Albo, pierdo el hilo de lo que quería decir…

En un mundo en el que casi todo está por inventar o descubrir, los zapatos sí que están inventados pero no con el propósito actual: los zapatos se usan como viviendas, vajilla o sombreros. Claudia, será la primera persona que los use de manera fortuita en los pies, no sin antes pasar por un sinfín de absurdos y anécdotas junto a su hermano, un joven que quiere descubrir mundo y con quien guarda una relación muy tierna.

Tierno, divertido, absurdo, con unas ilustraciones que acompañan de manera perfecta y con mucha frescura al texto reproduciendo con total fidelidad lo que se está leyendo.

Con un sello inconfundible, Pablo Albo, escribió “Con los pies en los zapatos” y lo ilustró Adolfo Serra por encargo de la editorial Edelvives en 2011. ¡Hasta la semana que viene!

Redondo

Como todo lo de Pablo Albo: divertido, absurdo, fantástico, exagerado… “Redondo” un libro troquelado con forma redonda (cómo no), lo que lo hace inconfundible en una librería. Una mariquita que vive, sin saberlo, sobre una sandía, decide un día hacer las maletas y salir a ver mundo. Pero un balón de unos niños choca con la sandía haciendo que el insecto salga disparado y comience así un viaje accidentado en el que va saltando de un sitio a otro hasta caer en un libro redondo que lee una mujer en un jardín y cuyo protagonista es una mariquita que decide salir a conocer mundo… redondo, con un final en su mismo inicio que cierra un círculo perfecto.

Y todo en verso, con rimas divertidas e inusitadas. Las ilustraciones acompañan con su desenfado y comicidad perfectamente al texto y, desde luego, el diseño redondo del libro que, además, obliga a una distribución original de texto y dibujos en su interior, resulta de lo más original.

En fin, como siempre, recomendable, “Redondo” lo escribió Pablo Albo y lo ilustró Lucía Serrano en 2011, año en que la editorial Thule lo publicó.

¡Hasta la semana que viene!

Bolsillo

Entiendo que, a lo mejor, no es este el fondo de este álbum que os traigo hoy pero resulta, esperanzador, tranquilizador, amable, tierno pensar que fuera así. Un abuelo que han perdido, y una familia que se inquieta y comienza a buscar. Hasta que la madre, vestida con su batín, mete la mano en el bolsillo y, después de mucho rebuscar, saca a la abuela. Tamaña es la sorpresa cuando sacan a la mujer que creían que había fallecido, pero bueno, andan en otros menesteres y, la misma abuela, recién sacada de allí, mete la mano, de nuevo en el bolsillo para buscar a su marido que cree ella que lo “lo venía oyendo”. Y, claro, saca de todo (al más puro estilo de Pablo Albo), pero, al final, empiezan a salir partes del abuelo: un botón, la dentadura, su sombrero, las gafas… Partes que montan para volver a tener entre ellos al abuelo. Y cuando su hijo quiere llevarlo al médico para dejarlo en observación, la abuela protesta: ¡solo faltaba eso después de tanto tiempo sin verse! Y se van a pasear al parque…

¡Qué maravilloso sería poder hacer esto! Metes la mano en el bolsillo y sacas a un ser querido que ha desaparecido de tu vida… en esos bolsillos que, al menos a mí, con la edad, se me llenan de cosas de lo más peregrinas y que muchas veces olvido allí dentro. ¡Qué mágico y maravilloso sería!…

En fin, suspiro ante tanta belleza, ternura y al mismo tiempo sencillez de “Bolsillo”, este pequeño libro que escribió Pablo Albo (ya sabéis que es mi preferido) y lo ilustró Lucía Serrano. En 2011, lo publicó la editorial República Kukudrulu.

¡Hasta la semana que viene!

Bruja bruja

Lo que más me gusta de este álbum es la cara del niño al que se lo lees cuando Pablo Albo lo llama desde el cuento, lo mete, lo hace partícipe y coprotagonista de la historia de esa bruja tan aburrida y poco original. Una bruja que no hace grandes encantamientos, que transforma una lagartija en lagartija, o una mosca en una mosca… pero, un día, se equivoca y de su encantamiento sale el lector, el niño. Y, es fantástico la magia que crea en ese momento en el que, el niño, no entiende cómo un libro puede conocerle, cómo sabe lo que está pensando, cómo se anticipa a lo que va a decir: que él también se equivoca, e intentará consolar a esa bruja que nunca antes se había equivocado.

¡Genial!, como siempre, Pablo Albo, que, esta vez, nos sorprende con un truco de magia…

Así pues, sí, “Bruja bruja” lo escribió Pablo Albo y lo ilustró Miguel Ángel Díez en 2011, año en que la editorial Sleepyslaps lo publicó.

¡Hasta la semana que viene!

Melena

Hace tiempo que no os traigo algo de mi autor preferido: Pablo Albo. Una de esas veces en las que habla del amor de una manera tan tierna que mueve a la sonrisa, te vuelve cómplice del protagonista antihéroe, quien habla con respeto, con simpatía de la niña en la que no deja de pensar. La lleva en su cabeza, en su melena. A ella había llegado todo tipo de animales, y claro, la niña, llena de curiosidad, pide entrar a echar un vistazo y decide no volver a salir. Y a él le encanta llevarla en su enorme melena (que algún día tendrá que cortar) entre otras cosas porque le gusta oírle cantar… oír cantar a Mariola…

Preciosas estas historias surrealistas, absurdas y divertidas que encierran una tierna relación entre dos personas: siempre Pablo Albo.

“Melena”, pues, lo escibió Pablo Albo en 2008 y, un año después, lo publicó Kalandraka con las ilustrciones de Riki Blanco.

Hasta la semana que viene.

Para hacer un pastel de manzana

Pablo Albo, tiene esos dos lados, uno lleno de humor absurdo que te puede hacer reír hasta llorar y otro que, muchas veces combina con el primero, lleno de ternura. Este libro que os traigo hoy estaría en el segundo grupo.

El relato de un niño contado en primera persona en el que nos describe los días que pasó cuando sus padres lo “abandonaron” al cuidado de su abuelo “para disfrutar (ellos) de unas pequeñas vacaciones”. Y, lo que, al principio no parece prometer nada (para el niño, se entiende), resulta ser toda una experiencia. Y, es que el abuelo le propone, la primera noche, hacer un pastel de manzana y, el niño, intenta poner cara de emoción…

Pero, claro, para hacer un pastel de manzana, necesitas muchos ingredientes que debes reunir, como la harina que, si no tienes, tendrás que moler con un molino movido por un viento, que tendrás que sacar de su letargo haciendo volar una cometa… por ejemplo…

Y, así, de esta forma tan tierna, nieto y abuelo van eligiendo, poco a poco, cada uno de los ingredientes para poder mezclarlos y cocinarlos al baño María en el mar durante las horas de sol.

Así que, claro, al final, no comen mucho pastel de manzana pero, el niño, comprende que “hacer un pastel de manzana solo servía para hacer un pastel de manzana. Suficiente.”

Genial historia que te deja con un muy buen sabor de boca y mejor estado de ánimo y que, en estos días de verano, os recomiendo que leáis y les leáis.

“Para hacer un pastel de manzana” lo escribió el sempiterno en este blog, Pablo Albo, lo ilustró Mariona Cabassa y, en 2009, lo publicó la editorial Edelvives.

¡Hasta la próxima semana!

71 Ovejas

Un relato absurdo (como tantos otros de Pablo Albo) en el que 71 ovejas deciden comenzar un partido de fútbol. Y solo comenzar, porque siempre surge algo que les impide continuar, como que se les encale el balón en un árbol, o intentar recuperarlo, o que llegue el lobo…

Me encantan estos relatos divertidos con animales que, en un momento, mientras no les mira el pastor, deciden hacer cosas propias de seres humanos. Sin más, se ponen de pie, eligen un árbitro (la oveja negra)  y se ponen a jugar al fútbol. En fin, si queréis pasar un buen rato, sin más, os lo recomiendo, os hará reír.

Así es, “71 Ovejas”, una risa de álbum de mano del genial Pablo Albo e ilustrado por, el también genial, Guridi y que fue publicado por la editorial Canica Books en 2016.

Vale, pues, hasta la semana que viene…

¿Rinoceronte? ¿Qué rinoceronte?

¡Cuántas risas nos hemos echado con este libro, Oto! Tengo el recuerdo de los dos sentados en la cama leyendo (y riendo hasta llorar) un capítulo, solo uno, porque, para más, no daba el tiempo por la noche. Y si hay algún libro que me recuerde a ti, es este. ¡Muchas felicidades!, Oto, mi lector preferido…

“¿Rinoceronte? ¿Qué rinoceronte?”, de Pablo Albo, otra vez. Un libro que se adentra en lo absurdo, que provoca risas, que no sonrisas, y que, de nuevo, encadena un capítulo tras otro, obligándonos a seguir leyendo hasta el final.

Es el hijo quien nos cuenta la afición que tiene su familia por los animales que cuidan y viven en su casa. Hasta el rinoceronte de su hermana se pasea por la casa creando muchos problemas, aunque aquella lo niegue (¿Rinoceronte? ¿Qué rinoceronte?).  Y son tantos los animales que la situación se vuelve insostenible, hasta que deciden poner solución. Solución que pasa por tener una casa más grande y, para comprarla, necesitarán dinero que intentarán conseguir pase lo que pase…

“¿Rinoceronte? ¿Qué rinoceronte?” lo publicó la editorial Everest en su colección Leer es Vivir en 2010 encargándose de las ilustraciones Lucía Serrano. Una lectura recomendada a partir de los 8 años aunque, incluso antes (o después), se disfruta.

Y, bueno, pues, hasta la semana que viene…

Diógenes

Hoy os voy a hablar de mi autor infantil preferido. La primera vez que leí algo de Pablo Albo me quedé, yo creo que, asombrada, sería la palabra. Por fin un autor para niños que los trataba de tú a tú; unos textos, tirando a surrealistas, que me hicieron reír; los capítulos se iban encadenando uno tras otro hasta completar una obra maestra que, al final, me emocionó… Resultó ser (algunas veces hemos comentado por casa) como un Cortázar para niños. Aquel día leí “Diógenes”, el libro que os traigo esta semana.

Diógenes es un niño que colecciona todo aquello que encuentra y recoge. Y esto le viene de familia: ya sus abuelos coleccionaban charcos; su hermana, objetos inútiles; sus padres, gusanos de seda… Pero, “hay veces que esta manía de coleccionar tiene consecuencias inesperadas y no siempre buenas”, y si no, que le pregunten a su tío, el soltero, que colecciona cartas de amor…

“Diógenes” fue premio Lazarillo de cración literaria en 2008. Es un libro para niños de entre 9 y 11 años y está publicado por  Kalandraka (2010), en cuya edición se encarga de las ilustraciones Pablo Auladell. Y si os gusta este libro os gustarán muchos otros más de Pablo Albo… pero esto es otra historia… ¡Hasta la semana que viene!