Vamos a cazar un oso

Basado en una canción del folklore americano, en “Vamos a cazar un oso”, un padre sale con sus cuatro hijos a cazar un oso y… bueno, no voy a contaros más, casi es mejor que veais al autor contarlo…

En inglés, sí, pero tenemos una estupenda traducción a cargo de Verónica Uribe, fundadora de Ediciones Ekaré, quien publicó en 1993 la versión en español de “We’re Going on a Bear Hunt”. En cualquier caso, siempre resulta muy enriquecedor poder leer un libro en su idioma original y, además, divertido si es Michael Rosen quien nos lo cuenta.

Las ilustraciones son de Helen Oxenbury, quien siempre da un toque clásico pero de indiscutible belleza al relato. Además, en este caso, me llamó la atención porque dibuja a un padre de excursión con sus hijos. De nuevo un libro que trata la realción del padre (y no la de la madre) con sus hijos. Es raro en la literatura infantil o, al menos, no tan habitual como la relación maternofilial a la que estamos tan acostumbrados. Me gusta que se normalice y se de protagonismo también a los padres…

En fin, un libro divertido, alegre, familiar, acogedor (¡qué tierno ese final bajo el cubrecama!)… os lo recomiendo y, además, lo podéis encontrar fácilmente, no tendréis problema, que últimamente algunos os habéis quejado de que algunos de los libros que muestro ya están descatalogados. Y sí, es verdad, pero no por ello voy a dejarlos, que bien merecerían una nueva edición. Además, siempre podéis buscarlos en la biblioteca de vuestra ciudad o pueblo y, si tenéis suerte y los encontráis, me lo agradeceréis.

Bueno, hasta la semana que viene…

Madrechillona

Hay veces que tratamos a nuestros hijos de manera injusta: un grito, un gesto, unas palabras desafortunadas… en fin, una situación fuera de tono. Y un día encontré un libro para pedir perdón a mis hijos en estos casos o, más bien, para que entendieran que no eran culpables y que no debían preocuparse porque, el perdón, ya se lo había pedido antes.

“Madrechillona”, de Jutta Bauer. Un libro sencillo en cuanto a texto e ilustraciones pero no carente de sentido. Un pingüino describe su sentir después de que una mañana, su madre, le haya chillado. Un niño roto, descompuesto ante el enfado de su madre quien recoge los trozos de su hijo y los une para pedirle perdón. Un ejemplo de serenidad y reconocimiento de nuetros errores que, también debemos tener antes nuestros hijos. No somos perfectos y ellos deben saberlo.

“Schreimutter” fue publicado en 2000 y, un año después, traducido al español por Lóguez Ediciones.

Y tiene otros libros esta autora, y muy buenos también, pero ya os hablaré de ellos en otra ocasión. Mientras tanto, hasta la semana que viene.